Mawey Taco Bar

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     Zonas de la ciudad que se encienden, se apagan o se transforman en función de sinergias, casualidades o simplemente coincidencias. Y es que desde hace un tiempo los alrededores de la glorieta de Bilbao se han convertido en una suerte de embajada de las taquerías mexicanas. En un registro que apuesta por la calidad, los precios comedidos, y los guisos seleccionados, Mawey se posiciona como una gran alternativa a las ya conocidas Chapultepec o La Tomata, entre otras. Algunas de ellas ya comentados aquí.

     La oferta se construye principalmente a base de tacos, hecho que se agradece, ya que en muchas ocasiones el resto del abanico de la gastronomía mexicana naufraga enormemente en sus viajes transoceánicos debido a la falta de ingredientes originales. Repertorio variado, desde clásicos hasta algunas novedosas elaboraciones propias. Cenar o comer a base de cinco o seis tacos es uno de esos pequeños placeres gastronómicos por los que suelo dejarme caer cuando los cubiertos empiezan a incordiar conforme avanza la semana.

     No hay buenos tacos sin una tortilla decente, por mucho empeño que se ponga en el contenido las tortillas industriales son capaces de matar hasta el más singular de los manjares. Es difícil encontrar en Madrid tortillas similares a las que se pueden disfrutar en México, de ahí que, en mi opinión, exista un corte importante entre las taquerías de nuestra ciudad, en este caso Mawey lo pasa con solvencia, hecho al que debe gran parte se su éxito.

     Pero no solo de buenas tortillas vive el taco. Desde los Pastor o los de Cochinita Pibil, estos últimos espléndidos, guiso suave, definición de sabores y acierto en los picantes, hasta los de Oreja y Sepia con salsa de Chile Habanero; el oficio y control detrás de los fogones es evidente. Otro ejemplo de ello el delicioso punto de carne en los tacos de Arrachera con Mojo de Ajo y Chile de Árbol. Una secuencia de tacos a muy alto nivel que justifica sobradamente la visita. Los cocteles y sus alegrías se presentan a precios razonables, invitando a venirse arriba sin demasiados reparos.

     Y como hay vida más allá de los tacos, de entrante un guacamole bastante atrevido y logrado. Probé también las enchiladas de carnitas con pipián verde. A pesar del mole suave y trabajado, el plato que me resultó de un nivel algo inferior al resto, la tortilla no tan conseguida como las empleadas en los tacos y un exceso de mole que anulaba en cierto grado el sabor de las carnitas no terminaron de convencerme. El servicio por su parte atento y bien coordinado con la cocina en todo momento, una vez que empieza la secuencia todo llega a buen ritmo y sin tediosas esperas.

     Para terminar y rompiendo con la ortodoxia mexicana, se ofrece una tarta de queso de gran nivel para los amantes de esta popular receta.

 

Dirección:

Calle de Olid, 6, 28010 Madrid