PAPERBOY

Paperboy

     Estamos acostumbrados a asociar los perritos calientes con puestos callejeros, y la realidad es que esta en sus orígenes y en todas esas imágenes de las películas de Hollywood que tanto han calado en nuestra forma de ver el mundo; pero de un tiempo a esta parte estos sándwiches a base de salchichas se están colando en locales más formales y permanentes. Las ciudades empiezan a ver como esta receta compite con otros formatos de streetfood de igual a igual con una serie de propuestas destacables. Comida callejera que ya no asalta al cliente en medio de la calle y que, en su lugar, es el cliente el que sale a su búsqueda en formatos más estructurados y atractivos.

     Combinaciones arriesgadas, excesivas en algunos casos a primera vista pero con un resultado notable y satisfactorio. Un acercamiento desenfadado a la confección de una carta, en este caso a base de cabeceras de periódicos de todo el mundo. En Paperboy se puede pedir desde un Clarín (mi favorito) hasta un ABC pasando por un New York Times (según dicen el más demandado). La personalización del perrito permite elegir entre varios tipos de salchichas (hasta cinco) que combinar con las numerosas elaboraciones que ofrece su divertida carta, todo ello acompañado de un pan artesanal delicioso y un buen surtido de salsas caseras. Pequeños detalles que marcan la diferencia.

     Un surtido de entrantes no muy extenso pero bien seleccionado completa a la perfección la propuesta general. Alitas de pollo, aros de cebolla o jalapeños en raciones para compartir. Me quedo con unos ricos tequeños, los ya famosos palitos de queso de estilo venezolano que se acompañan con salsa tártara, una opción casi obligatoria al acercarse a Paperboy.

     La calidad de las salchichas y lo esponjoso de los panes ayudan a completar unos conjuntos cargados de sabor e intensidad. Buen nivel de todos los condimentos, especialmente el queso provolone presente en algunas de las propuestas. Acompañamiento de lujo unas patatas fritas bien cortadas y doradas en su punto justo. Como no podía ser de otra forma todo ello se sirve sobre originales manteles-periódico. La cerveza artesanal, tan extendida ya por nuestro panorama gastronómico, y en este caso de marca La Virgen, no falta en la carta. Para todos aquellos amigos del dulce Paperboy guarda un apartado final de postres americanos con ya clásicos habituales como el brownie con helado o una irresistible cookie con vainilla.

     Cerveza y perrito, combinación para cualquier día y hora que propicia numerosas y reincidentes visitas debido a lo extenso de su oferta. También dispone de opción para llevar y, a través de algunas plataformas, la posibilidad de recibirlos en casa. Numerosas facilidades para disfrutar de esta propuesta honesta y agradecida que tantos pequeños y buenos momentos regala.

     En definitiva, este escondido rincón de Azca comandado por Alfonso Bortone es un lugar ideal tanto para los fieles amantes del perrito como para todos aquellos curiosos gastronómicos que quieran descubrir que hay vida más allá de la salchicha con kétchup y mostaza. 

Dirección:

Calle de Orense, 10, 28020 Madrid