PUNTO BÁSICO

IMG_3006.JPG

     La fotogenia es una de las cualidades más preciadas en esta dictadura de la imagen en la que vivimos. Vender, seducir, convencer y sobretodo gustarle a ellas, a las millones y millones de lentes. Testigos inertes, jueces sin criterio de todo esto. Todo vale por salir en la foto. ¿En cuál?. En cualquiera.

     Las imágenes se convirtieron hace tiempo en instrumento de venta. Desde hace menos los restaurantes han incorporado este mecanismo de promoción. Ante la colosal montaña de negocios de restauración y la exponencial cantidad de instantáneas que estos generan para atraer a la clientela, no queda otra que destacar o morir. A cualquier precio, ya sea en la comida o en la decoración, la mayoría en las dos. La presión de cuadrar las cuentas a final de mes elimina las posibles líneas rojas morales que pudieran existir. Al final del día hay que llevar comida a casa aunque sea a costa de la de los clientes.

     En un ambiente moderno y acogedor que no se ha dejado seducir por las estridencias y con la honestidad de las elaboraciones y la calidad de la materia prima como líneas rojas gastronómicas, Punto Básico desarrolla una propuesta calmada y de confianza para todos los públicos. Ya es suficientemente difícil encontrar restaurantes con principios dentro de la foto general, sobretodo entre los denominados sitios monos, como para que además esas líneas maestras sean las que de verdad importan en una buena mesa.

     Buñuelos de bacalao, elaboración que puede sonar exótica a más de uno, seguramente familiarizado en mayor grado con tatakis, ceviches o niguiris. Navajas o unos corazones de alcachofa muy acertados. Platos todos de la comúnmente llamada gastronomía burguesa y que Josep Pla encumbró como una de las cocinas más importantes de todo el s.XX. Por lo que tuvo de conquista tras los períodos de hambre y por la facilidad de convicción a tan vasto abanico de paladares. Sabroso y bien conseguido el punto de la carne en un solomillo con patatas y pimientos verdes, estandarte inequívoco de esta gastronomía y sin duda uno de lo platos más reconfortantes y agradecidos que uno puede degustar. Torrijas de postre, que para algo estamos en Madrid, suaves y elegantes.

     Punto Básico habla del día a día, de lo que somos y de dónde venimos. Esta propuesta sobrevuela territorios conocidos, para algunos menos excitantes a primera vista, pero muy adecuado para estómagos reposados que ya han comido suficiente o se han pegado demasiados golpes en nombre de la mal entendida vanguardia.

     Esa camisa que no hemos tirado a pesar del paso de los años, que sigue en nuestro armario, que vio modas pasar y nosotros no vimos moda que pudiera con ella. Esa prenda que no entiende de estiradas etiquetas ni de incómodos protocolos. Esa pieza de nuestro armario que reservamos para los contados días sin preocupaciones que vivimos. Esos días son los que cuentan. Los días sin horario que pasamos con nuestro círculo de confianza. Para esa prenda, para esos días y para ese círculo, Punto Básico.

 

Dirección:

c/ Marqués de Urquijo, 23. 28008, Madrid.