MARU

Maru

     No conozco la familiaridad que tiene el comensal madrileño con la cocina coreana, presupongo que es poca, la mía desde luego era ninguna antes de probar Maru, un restaurante coreano ubicado en la céntrica calle de la Reina. Algunos comentarios de amigos que habían viajado a esa zona y me habían hablado de las peculiaridades básicas de esa gastronomía (también hacen sushi, tienen parrillas en las mesas, ¡se come muy bien en Korea!) pero no habían dejado un gran poso en mí y el conocimiento que poseía era limitado. Muchas veces creamos prejuicios injustificados hacia cocinas de las que desconocemos absolutamente todo. ¿Por qué ir a un restaurante coreano? A pesar de que se me ocurren varias respuestas que no convencerían a muchos, creo que lo oportuno es una simple pregunta, ¿por qué no ir a un restaurante coreano?

     Al igual que me pasa con muchas otras cocinas que desconozco en su región de origen, tailandesa, japonesa o mejicana, en este caso mi única atención se dirige hacia el sabor y el resultado de los platos. Incapaz de evaluar técnicas, adecuación al recetario tradicional o variedad en la calidad de los productos de esa cocina, comparo lo que me ofrece con la particular biblioteca palatal que he formado con el resto de gastronomías.

     Primera sorpresa, efectivamente la mesa tiene un agujero con una parrilla dentro, espero pacientemente a recibir las instrucciones para su uso. Como siempre, me dejo aconsejar. Me advierten de lo especiado y picante de la cocina coreana, que el dueño ha rebajado para ajustarlo a los paladares europeos, le contesto amablemente que suponga que tengo los ojos más rasgados que él y que no se corte lo más mínimo, adoro y soporto el picante hasta límites insospechados. La espera se prepara con una Hite, una cerveza coreana bastante interesante.

     Unos aperitivos típicos y variados abren la comida. Buen nivel en su conjunto con una mención especial para el kimchi y unos brotes de soja de ingesta fácil. Tras este aperitivo aparece un entrante, las mandu gyoza, unas empanadillas de cerdo con cebolla, zanahoria y calabacín que causaron una muy grata impresión. Si bien las gyozas es un plato extendido en casi todo Asia y por tanto conocido para el comensal europeo, la delicadeza y precisión en la elaboración de la masa y lo acertado de los ingredientes del relleno convierten a estas en unas de las que mejor recuerdo tengo. Mucha atención merece el toque caramelizado que les dan en cocina con el que consiguen una diferenciación definitiva.

     Antes de pasar a las carnes, la mejor parte de toda la experiencia, apareció el gimbap, una especie de sushi al estilo coreano. De diámetro mayor a los que estamos acostumbrados a ingerir con el sushi tradicional pero con una fisonomía bastante parecida. Las comparaciones son odiosas, y en este caso no se puede decir que salga victorioso. En cualquier caso es interesante conocerlo.

     Bulgogi Tokpok, sin duda el plato más reseñable de todo el conjunto y uno de los más sabrosos e interesantes que he probado últimamente en Madrid. El plato consiste en una ternera maridada con salsa de soja dulce, especiada hasta obtener el punto adecuado de picante, y acompañado por una gran hoja de lechuga en el que introducir la carne y algo de arroz a modo de gran taco oriental. Un plato divertido, con un buen producto de base, equilibrado gracias a la neutralización de la grasa de la carne mediante la lechuga y con un gran número de matices y posibilidades de combinación gracias a las diferentes salsas que pueden acompañarlo. Un plato redondo.

     También interesante el Je yuk bokum, una panceta salteada con guindilla que se hace en la parrilla a gusto del comensal. En este caso también se puede tomar en forma del anteriormente mencionado taco oriental con una gran hoja de lechuga y algo de arroz. La calidad de la panceta en si misma es notable.

     En definitiva, Maru es un restaurante de gran interés a un precio muy atractivo en el que su origen sólo aporta un toque extra de exotismo a una cocina de muy buen producto y variada oferta. Una experiencia divertida y diferente.

Dirección:

c/ Reina 37, 28004, Madrid.