La Manduca de Azagra

La Manduca de Azagra

            Restaurante tradicional, de los de siempre, vestido con decoración minimalista, sobria, con poco que decir. No engaña demasiado. Comidas de negocios y veladas discretas. Luz baja, quizás muy baja.

            La comida habla por si sola, buen nivel en todos los platos, para amantes del buen comer, a partir de productos navarros, humildes en su mayoría, pero ejecutados con todo el sabor y conocimiento de la cocina tradicional. Ideal para estómagos tradicionales que huyen de las espumas y los nuevos formatos.

            Recital en la preparación de las verduras, que si para muchos tienen el cartel de aburridas, en este restaurante adquieren precisos y nuevos sabores sin necesidad de inferir en su naturaleza. Presentados con sencillez pero con profundidad de matices en el paladar.

            Tortilla de patata contundente, de las buenas, de las  diferentes, de las que conviene encargar pues no aparece en la carta. Para compartir.

            Buen servicio. Sala espaciosa que da intimidad a las mesas. Restaurante de negocios, renovado. El ganchillo, las fotos en las paredes y el olor a tabaco da paso a paredes desnudas, luz tenue, y acabados asépticos y fríos. Recomendable para amantes de la gastronomía tradicional, si bien, es justo apuntar que no aporta nada realmente nuevo y hay una gran número de restaurantes similares en la capital.