Comala

Comala

            - ¡Abraham ha abierto nuevo local!

            -¿Qué? – contesta con la admiración brotando de sus ojos.

            Si, en efecto, el tío que te clava más de 100 euros en Viridiana y sales dándole las gracias y si pudieras besándole los pies, ha abierto nuevo restaurante. Opción económica y de corte mexicano,  para todos los públicos en definitiva.  Pero, ¿qué tipo de gente puede querer ir a comer a Comala? ¿Es un lugar hecho a tu medida? Algunos posibles casos:

            1. Conoces Viridiana, has ido ocasionalmente y cualquier cosa que haga Abraham sabes que te va a gustar. Al fin y al cabo es el padre no reconocido de todo esto y un personaje de culto en este mundo de estrellas orquestadas. Error. Sigue ahorrando siempre que puedas y date el gustazo cuando el bolsillo te lo permita para acudir al templo madrileño de la cocina viajera. No permitas que se caiga el mito. Merece respeto.

           2. Has oído hablar de Viridiana, pagar cien euros por una comida no entra en tu cerebro, sin embargo te gusta la cocina, esta de moda al fin y al cabo, y el nombre de Abraham aparece de forma recurrente siempre que te acercas a alguien que parece saber un poco de que va esto. Tu circuito se centra más en novedades exactamente iguales de 30 euros el cubierto como límite y decoración con pretensiones. ¡Al fin los dos mundos se juntan!, así que decides ir a probar esta versión accesible que lleva su firma. Error. Continua manteniéndole en el misticismo que ha creado tu mente y del que tanto te han hablado, no permitas asociar su genialidad con la oferta de Comala.

            3. La comida nunca te ha importado en exceso, descubrir sabores auténticos no es algo que salgas buscando cada día al abandonar tu portal, sin embargo te gusta ir a los sitios que están de moda, algún nombre o referencia que soltar oportunamente en las charlas banales con los compañeros de oficina o amistades, y te sientes cómodo con cualquier cosa que se presente en el plato mientras no suponga un esfuerzo económico y te haga pasar otra velada como tantas. Incluso tienes un blog y te esfuerzas por escribir sobre los últimos restaurantes que los otros 5.000 bloggeros gastronómicos definitivos también han escrito antes que tú. Entonces si, este es tu sitio. Uno más, otro post, los mismos tópicos y listo.

            El tema no esta en si se come bien o no, que la respuesta es claramente no. El problema es cuando pides un vaso de agua y muy amablemente un camarero te contesta que por órdenes de la casa no sirven vasos de agua, no hablamos de jarras, hablamos de vasos, si de vasos, esos que a veces contienen agua, otras veces no hay ni vaso, como es el caso. Este simple y único detalle, ilustra que clase de sitio es Comala y lo incomprensible de que Abraham se haya prestado a este circo de mal gusto.