Marquinetti

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            Jesús Marquina es un artesano pizzero que dicta cátedra en el mundo desde su taller de Tomelloso. Varias veces campeón del mundo en el arte de la pizza y en diferentes modalidades este manchego supone una genial singularidad en la tierra de D. Quijote. ¿Es necesario irse hasta Tomelloso para comer una pizza? El caso es, que no es una pizza cualquiera. Tras el viaje, puede sorprender el exterior del local, como cualquier otro restaurante de carretera y con un cierto aire rancio, ¿es aquí?, cuando uno se acerca atisba en una suerte de escaparate todos los premios conseguidos por este cocinero. Y no sólo hay pizzas, hay bastantes más cosas por las que merece la pena acercarse hasta Marquinetti. Productos que son resultado de una elaboración cuidada, repetida y sistemática de elementos conocidos. Al igual que las galardonadas pizzas en las que vuelca combinaciones imposibles, extrañas a primera vista, de una gran variedad de alimentos y con un tratamiento acorde, sobre una crujiente y fina masa de pan, todo rebosa artesanía sin alardes pero con ambición. Un artesano silencioso al que merece la pena acercarse a conocer. Con la décima parte de calidad y reconocimiento otros construyen imperios y cadenas basadas en marketing, community managers e invitaciones oportunas y estudiadas, por eso, acercarse a Tomelloso no es sólo acercarse a comer una deliciosa pizza, es acercarse a apreciar con lagrimas en los ojos un tiempo pasado en el que la única obsesión de los cocineros, como oficio de artesanos que es, se centraba única y exclusivamente en mejorar lo hecho el día anterior y rezar para que al día siguiente se pudiera volver a subir el nivel de lo preparado, en definitiva, para dar un servicio único y personal a sus clientes.