IZARIYA

IZARIYA

            Prometo decir sólo una vez que es obligatorio que acudas a conocer este lugar, tengo que ponerme límites porque no me cansaría nunca de recomendar un sitio tan especial como es Izariya. Reserva en la barra, es más puro, las mesas son para snobs y tú no eres un snob, sino no estarías aquí, estarías leyendo a… bueno estarías leyendo otras cosas.

            La comida kaiseki llega por vez primera a Madrid, tres Izariyas en Japón y su creador, un artesano y maestro, decide liarse la manta a la cabeza, dar la vuelta al globo y abrir un sobrio a la vez que elegante local en el centro de Madrid. Masahito Okazoe es un personaje a la altura de una propuesta tan difícil a la vez que única. Sin hablar una sola palabra de español, más allá de las que tiene apuntadas en una discreta lista que consulta cuando los clientes no miran y esconde en su impoluta bata, enamora por su cercanía, honestidad y franqueza, reflejo cristalino de su cocina. La cocina de Izariya muestra profundidad en todos los aspectos que ofrece, desde una impensable lista de sakes que nada tiene que envidiar a las del país nipón hasta unos menús degustación como forma de presentar su cocina que huyen de los clichés facilones a los que estamos acostumbrados en este tipo de restaurantes.

            La experiencia se vuelve mágica al compartir la velada con las elaboraciones transparentes y sinceras que Masahito y su ayudante realizan ante nuestros ojos, sin esconder nada, con la seguridad del trabajo bien hecho como marca de la casa y política a seguir. Izariya es una propuesta extraña y singular de la que es difícil racionalizar cómo y porqué ha llegado hasta nuestro panorama gastronómico, el cual desgraciadamente se suele mover por otros impulsos. Es absurdo perder tiempo en hacerse este pregunta, lo mejor es disfrutar de su propia existencia y la cocina que propone, un lugar para vibrar con esta bella afición llamada gastronomía.