De Rodríguez y Salas

De Rodríguez y Salas

     No tengo claro que el fenómeno de los vermuts pueda ser equiparable al de las ginebras, pero ha irrumpido de una forma muy similar. El vermut ha pasado de bebida denostada a convertirse en un hábito de la juventud, de existir el Martini y poco más, a la proliferación de marcas, botellas y denominaciones de origen. Y es que, de un tiempo a esta parte, ha surgido en las ciudades una nueva tipología de establecimiento: las vermuterías. De manera casi repentina se ha activado un mercado en torno a esta bebida y no nos hemos dado ni cuenta.

     De Rodríguez y Salas, entre Neptuno y la plaza de Santa Ana, uno de estos nuevos establecimientos en torno a la bebida originaria de Turín que además tiene una curiosa y divertida propuesta gastronómica. Raciones para compartir, a precios muy accesibles sin renunciar a cuidados toques de creatividad, toques que se presentan de manera natural, y no como simple artificio o reclamo como suele ser habitual. Productos tradicionales pero sin demasiados corsés, algún plato más especiado de lo que sería recomendable y algún toque cítrico demasiado acusado no empañan una propuesta global sin estrafalarias pretensiones pero tremendamente reconfortante y agradecida.

     Decoración de “típico sitio mono” sin caer en lo empalagoso y acartonado de la mayoría de novedades que venimos observando. Ambiente hipster, muy hipster, al que contribuye la vestimenta del propio personal de la vermutería y la inacabable colección de barbas y gafas que por esta taberna modernizada se dejan caer a lo largo de la semana y en especial al final de esta. En definitiva, una propuesta moderna y actual con una de las mejores relaciones calidad-precio que recuerdo.